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VIVIR CON CÁNCER DE PRÓSTATA

Cuestiones que se deben considerar

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En esta sección se resumen los puntos clave que se deben considerar cuando le hayan diagnosticado cáncer de próstata en estadio temprano. La lista no es en absoluto exhaustiva y también podría haber otros puntos que usted quiera considerar. El objetivo es mantenerlo enfocado en lo que necesita saber sobre cada estadio de la enfermedad, para que pueda tener diálogos periódicos significativos con todos los miembros de su equipo de atención de la salud, mientras encuentra el plan de tratamiento que es adecuado para usted.

  1. La escala de gradación de Gleason va de 1 a 5, donde 1 representa las células que están muy próximas a ser normales y 5 representa las células que no se parecen mucho a las células normales de la próstata o no actúan en absoluto como éstas. La puntuación de Gleason, o suma de los dos grados de Gleason más comunes (y por lo tanto en una escala de 2 a 10), tiende a predecir la agresividad de la enfermedad y cómo se comportará en el cuerpo del paciente. Los tumores con puntaciones de Gleason más elevadas, típicamente por encima de 7, tienden a ser más agresivos.
  2. El nivel de PSA que usted tenía antes de que se le diagnosticara el cáncer de próstata, conocido como PSA prediagnóstico, se utiliza a menudo como un indicador de lo avanzado que estaba el cáncer antes de que se detectara. Generalmente, cuanto más alto es el PSA, más agresiva es la enfermedad. Además, cuanto más rápidamente haya aumentado el PSA en el año anterior al diagnóstico y el tratamiento, más agresiva será la enfermedad.
  3. Los nomogramas son representaciones gráficas simplificadas que se elaboran especialmente para considerar los diferentes factores contribuyentes y proporcionar una evaluación única de la probabilidad de permanecer libre de enfermedad después del tratamiento. Los nomogramas pueden desempeñar un papel importante para ayudar a decidir si someterse a tratamientos adicionales o si inscribirse en ensayos clínicos que evalúen nuevos regímenes o agentes terapéuticos. Una página web útil sobre los nomogramas (hay muchas) se encuentra a través del centro oncológico Memorial Sloan-Kettering Cancer Center: http://www.mskcc.org/mskcc/html/10088.cfm.
  4. La vigilancia activa podría ser apropiada para los hombres que, por un motivo u otro, han decidido no someterse a cirugía o radioterapia inmediata basándose en su edad, riesgo con la cirugía y grupo de riesgo de cáncer de próstata. Por ejemplo, el tratamiento inmediato podría no tener sentido en el caso de hombres que tengan cánceres de crecimiento muy lento o que sean muy tempranos, o en el caso de hombres que tengan una expectativa de vida limitada (<10 años), mientras que los hombres que tengan otras afecciones médicas graves podrían no estar lo suficientemente saludables como para someterse a cirugía o radioterapia.
  5. Durante una prostatectomía se extraen la próstata y las vesículas seminales. Si la prostatectomía se realiza de manera laparoscópica o robótica, se hacen unas cuantas incisiones pequeñas y típicamente se minimiza la pérdida de sangre. No obstante, el procedimiento es técnicamente difícil y la curva de aprendizaje es empinada. La destreza y la práctica quirúrgicas con este enfoque son clave. Pregunte a su médico sobre su volumen quirúrgico y sus años de experiencia. En la actualidad hay pocos datos para afirmar que los procedimientos robóticos ofrecen ventajas sobre la prostatectomía radical abierta más tradicional y, en cualquiera de los dos casos, esto depende de la experiencia.
  6. Si usted decide someterse a cirugía, la decisión de intentar un procedimiento de preservación de los nervios debería ser suya —sólo usted puede saber cómo de importante es mantener su función eréctil. Pero en última instancia, la decisión sobre si realizar el procedimiento de preservación de los nervios depende del cirujano, basándose en sus años de experiencia y su experto criterio clínico. Si el cirujano no cree que pueda curar el cáncer y dejar los nervios intactos, no preservará dichos nervios.
  7. El objetivo de la radioterapia es destruir las células del cáncer de próstata en el lugar donde se encuentran. Para lograr esto, se administran dosis muy elevadas de rayos X a la próstata, que se concentran sobre los pequeños grupos de células tumorales que forman el cáncer dentro de la glándula prostática. Pregunte a su médico radioterapeúta acerca de la dosis de radiación, cuántas fracciones se administrarán y si se necesita terapia de reducción de testosterona para hacer que la radiación sea más eficaz. Hay diferentes formas de radiación externa, incluyendo radioterapia de intensidad modulada (RTIM) y terapia con haz de protones. En la actualidad hay pocos datos que sugieran que la terapia con haz de protones ofrezca una ventaja real sobre la radiación más tradicional. La tecnología está mejorando constantemente, con la adición de marcadores especiales para observar la próstata en tiempo real durante la radioterapia, la planificación de la exploración por tomografía computarizada (TC) tridimensional para guiar la dosis de radiación y terapias hormonales que pueden aumentar las probabilidades para algunos hombres de que esa radiación los cure. La decisión de utilizar terapia hormonal con radiación se basa en la salud general del paciente y el riesgo de cáncer de próstata. Algunos hombres recibirán seis meses de terapia de reducción de testosterona y algunos hombres recibirán esta terapia adicional durante varios años. Típicamente, las terapias hormonales se comienzan antes de la radiación, se continúan durante la misma y se completan después de la radiación.
  8. El tipo de radioterapia más común es la de haz externo. Los radioncólogos y los técnicos especialistas en radioterapia utilizan exploraciones por tomografía computarizada (TC) e imágenes por resonancia magnética (IRM) para cartografiar la ubicación de las células tumorales, y los rayos X se dirigen a esas áreas. Con la braquiterapia se insertan en la próstata pequeñas semillas
    metálicas que contienen yodo o paladio radiactivo. A lo largo de varios meses, las semillas emiten radiación al área circundante inmediata, la cual destruye las células del cáncer de próstata.
  9. Varios estudios han demostrado que el uso de terapia hormonal neoadyuvante (antes y durante la radiación) puede reducir los tumores más grandes, con lo que hace más fácil para los oncólogos dirigir de la radiación necesaria para destruir las células tumorales hacia una localización más precisa, lo cual mejora significativamente los resultados. Este enfoque se utiliza en la actualidad en muchas instituciones para los hombres con cánceres de alto grado o voluminosos, y usted debería preguntarle a su médico si esto está indicado para usted (ver más arriba).
  10. Los tres factores clínicos más significativos que se utilizan para determinar qué terapia inicial podría ser la mejor son la extensión del tumor, la salud general del paciente y la edad. Los factores psicológicos también pueden desempeñar un papel importante: sólo usted puede saber cómo quiere lidiar con su enfermedad y si los efectos secundarios potenciales de un tratamiento tienen más peso que los de otro.
  11. La técnica desempeña un papel importante para determinar si el control urinario y la función urinaria se mantendrán después de la cirugía, y preservar el esfínter urinario es clave. Pero la función urinaria prequirúrgica también puede desempeñar un papel importante. Si usted ya ha tenido alguna vacilación urinaria y/o falta de control de la vejiga, le será más difícil recuperar el control y la función completamente.
  12. Durante una prostatectomía, el daño al recto es poco frecuente y lo más probable es que los cambios en los hábitos intestinales observados en las primeras semanas después de la cirugía sean el resultado de que el cuerpo se está ajustando al aumento de espacio abdominal con la pérdida de la próstata. Sin embargo, la radioterapia puede causar daños significativos en el recto, cuyo resultado es diarrea o heces frecuentes, incontinencia fecal o incapacidad para controlar las defecaciones, y/o sangrado rectal. Gran parte depende de la destreza del médico, así que asegúrese de seleccionar uno que posea la experiencia y destreza para preservar el tejido rectal tanto como sea posible.
  13. Independientemente de si se preservan los nervios durante la cirugía o si se utiliza la planificación más precisa de la dosis durante la radioterapia, casi todos los hombres tendrán algo de disfunción eréctil durante los primeros meses después del tratamiento. No obstante, dentro del plazo uno a dos años después del tratamiento, casi todos los hombres con nervios intactos experimentarán una mejora sustancial. Sin embargo, algunos hombres nunca recuperan por completo la función sexual que tenían antes de la cirugía o la radiación, y requieren asistencia con píldoras, inyecciones o implantes para realizar con éxito el acto sexual.
  14. A pesar de los mejores esfuerzos de los cirujanos y los radioncólogos, es casi imposible para un hombre retener su capacidad de engendrar hijos a través del acto sexual después de someterse a tratamiento localizado del cáncer de próstata. Para los hombres que deseen engendrar hijos después de cirugía o radioterapia, la mejor oportunidad de fertilidad es almacenar su semen en un banco de esperma; tras la descongelación del semen previamente congelado, aproximadamente hasta un 50% del esperma se regenerará y se podrá utilizar para la inseminación artificial.
  15. Los cambios de alimentación y estilo de vida deberían ser una parte importante de la batalla de cada hombre contra el cáncer de próstata, para complementar toda farmacoterapia, cirugía y/o tratamiento con radiación a que usted podría someterse. Comer alimentos más saludables, evitar fumar, prevenir la obesidad y hacer más ejercicio ayudarán a que su cuerpo se mantenga fuerte para ayudar a combatir la enfermedad.

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