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VIVIR CON CÁNCER DE PRÓSTATA

Prostatectomía (cirugía)

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Un enfoque quirúrgico para tratar el cáncer de próstata extirpará toda la próstata o parte de ella. Típicamente, los hombres con enfermedad en estadio temprano o cáncer que esté confinado a la próstata se someterán a una prostatectomía radical, que consiste en la extirpación de toda la glándula prostática y además un poco de tejido circundante. En los hombres con enfermedad avanzada o reincidente se podrán realizar otros procedimientos quirúrgicos.

En el tipo más común de prostatectomía—la prostatectomía radical retropúbica—se realiza una incisión en el abdomen y se extrae la próstata desde detrás del hueso púbico. Seguidamente, el cirujano cose la uretra directamente a la vejiga, para que la orina pueda fluir. (Examine las funciones de la próstata y los órganos circundantes en la sección Acerca de la próstata.)

Debido a que típicamente se requieren unos cuantos días para que el cuerpo se acostumbre a esta nueva situación, el cirujano insertará un catéter, o tubo, en la vejiga. La orina saldrá automáticamente de la vejiga, bajará por la uretra y llegará a una bolsa recolectora sin necesidad de control consciente del esfínter. Generalmente, el catéter se mantiene colocado durante aproximadamente una semana a 10 días.

Otro tipo de cirugía, conocida como prostatectomía radical perineal, se realiza menos frecuentemente en la actualidad. En este procedimiento, el cirujano hace la incisión en el perineo (el espacio entre el escroto y el ano) y extrae la próstata desde atrás.

Técnicas quirúrgicas

Preservación de los nervios

En una prostatectomía con preservación de los nervios, el cirujano corta exactamente hasta los bordes de la próstata, teniendo cuidado de preservar los nervios erectores ubicados junto a la misma. Si los nervios no se pueden preservar debido a que el cáncer se extiende más allá de la próstata, podría ser posible unir quirúrgicamente, o injertar, nervios de otras partes del cuerpo en los extremos de los nervios erectores cortados.

Los cirujanos no sabrán hasta el momento del procedimiento si la preservación de los nervios es posible; esto depende de si el cáncer está invadiendo los nervios. No obstante, el procedimiento de preservación de los nervios ofrece la mayor probabilidad de preservar la función eréctil a largo plazo.

Laparoscopia

En la cirugía laparoscópica se hacen incisiones muy pequeñas en el abdomen. Seguidamente, el cirujano inserta instrumentos estrechos equipados con cámaras y/o herramientas quirúrgicas, lo cual le permite visualizar las estructuras internas y operar en ellas sin tener que abrir todo el abdomen.

Con una interfaz robótica, el cirujano maniobra los brazos de un robot, los cuales a su vez controlan las cámaras y los instrumentos. La cirugía robótica se ha vuelto muy popular en los últimos 10 años debido a que la incisión es más pequeña y el período de recuperación posoperatorio es más corto.

Hasta la fecha, los procedimientos abiertos y laparoscópicos nunca se han comparado directamente entre ellos en términos de control del cáncer y efectos secundarios. En general, en las manos de un cirujano de gran destreza, estos resultados se optimizan con cualquiera de los dos enfoques.

La importancia de la destreza quirúrgica

La prostatectomía, al igual que muchos procedimientos quirúrgicos, es un trabajo muy delicado, y la diferencia entre un buen cirujano y mal  cirujano puede afectar los resultados.

Cuando seleccione un cirujano, asegúrese como mínimo de que sea alguien en quien usted confía, y que tenga suficiente experiencia no sólo para realizar la operación, sino también para emitir una opinión clínica informada y cambiar de plan de tratamiento si es necesario.


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