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VIVIR CON CÁNCER DE PRÓSTATA

Atención de seguimiento

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Después de cirugía o radiación para tratar un cáncer de próstata localizado, es probable que el PSA baje. Después de cirugía, el PSA debería ser indetectable (<0.1 ng/dl) luego de aproximadamente 30 días y debería permanecer en este nivel. Un aumento del PSA puede ser un signo de reincidencia temprana y, dado que la radiación es más eficaz si se administra cuando el PSA es bajo después de la cirugía, se recomienda medir el PSA cada tres meses durante varios años. Si el PSA se mantiene bajo, es razonable medirlo menos frecuentemente. Después de radiación, el PSA bajará, pero a menudo no lo hará hasta niveles indetectables. Si el PSA comienza a subir, a veces a esto se le llama “aumento temporal” o “subida pasajera” del PSA que realmente no es un avance del cáncer, sino un fenómeno que puede ocurrir con la radiación. No obstante, si el PSA aumenta aproximadamente 2 ng/dl o aumenta en tres mediciones consecutivas a lo largo de varios meses, es probable que esto sea un signo de reincidencia del cáncer. Por lo tanto, después de la radiación, la medición del PSA cada tres meses durante varios años también es razonable.

Para un hombre que esté comenzando a recibir terapia hormonal, generalmente las visitas se hacen coincidir con la inyección de LHRH, junto con las pruebas de PSA y otras pruebas de laboratorio, tales como niveles de testosterona y pruebas de las funciones hepática y renal. Hay una amplia variedad de pautas de actuación, pero típicamente es razonable medir la densidad mineral ósea antes de comenzar la terapia hormonal y una vez al año para evaluar la pérdida de densidad ósea, dado que hay medicamentos que se pueden usar para reducir el riesgo de fractura.

En el caso de hombres con enfermedad de riesgo alto o intermedio, se hacen exploraciones óseas y exploraciones por tomografía computarizada (TC) en el momento del diagnóstico, y luego de nuevo en el momento del aumento del PSA o la aparición de síntomas. Seguidamente se realizan exploraciones repetidas, típicamente una vez al año si la enfermedad de un hombre permanece bajo control, ya que hay algunas circunstancias poco frecuentes en las que el cáncer puede avanzar sin que el PSA aumente. No obstante, la cuestión de si un hombre necesita una exploración ósea y una exploración por tomografía computarizada (TC) cada año es controvertida, y omitir la TC en ausencia de un aumento del PSA o cualquier síntoma es razonable para evitar la exposición a radiación.

Detección y seguimiento de las metástasis

Cuando se diseminan hacia fuera, alejándose de la próstata, las células del cáncer de próstata tienden a establecerse primero localmente, afectando al hueso pélvico, la parte baja de la columna vertebral y la parte superior de los muslos. Muchos hombres tienen dolor en el área pélvica como primer signo de que el cáncer se podría haber diseminado al hueso, y se utilizan estrategias agresivas para tratar el dolor, minimizar los efectos de las metástasis y evitar las complicaciones causadas por las mismas.

En el caso de los hombres que se sospeche que tienen metástasis óseas, o para los hombres con enfermedad avanzada que se considere que están en riesgo de desarrollar metástasis óseas, se utilizarán herramientas de detección para precisar la ubicación de las metástasis, con el fin de evaluar mejor cómo tratarlas.

La prueba "patrón oro" para las metástasis óseas es la exploración ósea. Una sustancia radiactiva que actúa como un colorante se inyecta en una vena y se toman imágenes de todo el esqueleto. El material de tipo colorante resalta las áreas en las que el tejido óseo está cambiando rápidamente, lo cual es un efecto característico de las metástasis óseas del cáncer de próstata.

Las exploraciones óseas pueden detectar incluso pequeñas cantidades de aumento en el metabolismo óseo, pero no todos los cambios son causados por las metástasis óseas del cáncer de próstata. El colorante podría estar detectando cambios en el hueso debido a una factura previa, infección, artritis o incluso pérdida ósea que puede resultar del uso de la terapia hormonal. Los antecedentes médicos completos pueden ayudar a los médicos a evaluar mejor los resultados de la exploración ósea y por lo tanto determinar el mejor enfoque de tratamiento.

Durante la quimioterapia, el examen de una exploración ósea y una exploración por tomografía computarizada (TC) cada 3-4 ciclos es razonable para evaluar la respuesta y el beneficio de continuar la quimioterapia. La interpretación de estas exploraciones será un reto, dado que las exploraciones óseas a veces pueden tener peor aspecto (es decir, focos más brillantes o focos nuevos), incluso cuando el cáncer está retrocediendo. Esto se llama exacerbación de la exploración ósea, y no se debería detener la quimioterapia en esta situación. Su médico podrá repetir estas exploraciones más tarde para determinar si el cáncer continúa respondiendo al tratamiento, así como tener en cuenta otros factores, tales como el dolor, el PSA, los resultados de la exploración por tomografía computarizada (TC) y la calidad de vida, para determinar si continuar o interrumpir la quimioterapia. Generalmente, usted deberá ser examinado por un médico en cada ciclo durante la quimioterapia para evaluar las toxicidades. 


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