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VIVIR CON CÁNCER DE PRÓSTATA

Radioterapia después de prostatectomía

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Si su PSA comienza a aumentar después de que se haya sometido a una prostatectomía, la denominada radioterapia de "rescate" podría ser una buena opción que explorar. Con este enfoque se administra radiación de haz externo al área inmediatamente circundante al lugar donde estaba la próstata, con la esperanza de erradicar todas las células restantes de la próstata que no se hayan extraído. La radiación se administra a veces después de la cirugía en el caso de los hombres con enfermedad de alto riesgo (márgenes positivos, invasión de las vesículas seminales, extensión capsular positiva), incluso en ausencia de un aumento del PSA. Si usted no recibió radiación inmediatamente, el hacerlo más tarde basándose en un aumento del PSA es a menudo razonable. (La braquiterapia no es una opción, porque no hay tejido prostático en el cual implantar las semillas radiactivas.)

Pero este procedimiento no es útil para todo el mundo. Si hay focos de enfermedad obvios fuera del área local inmediata, si se han encontrado células tumorales en los ganglios linfáticos o si su puntuación de Gleason es 8-10, la radiación poscirugía podría no ser adecuada para usted. En esta situación de alto riesgo, puede que se requiera terapia adicional, como por ejemplo terapias hormonales o ensayos clínicos. Además, en los hombres que se consideran buenos candidatos para esta terapia, la misma puede ser muy eficaz, pero las tasas de supervivencia a cinco años tienden a ser considerablemente más elevadas en los hombres cuyos niveles de PSA posterapia son menores de 0.2 ng/ml en comparación con los hombres cuyos niveles de PSA preterapia son mayores de 0.2 ng/ml. Por lo tanto, si usted y sus médicos están considerando radiación poscirugía, idealmente debería comenzar antes de que su PSA suba por encima de 0.2-0.4 ng/ml. Los efectos secundarios de la radioterapia pueden ser significativos y son adicionales a los recibidos previamente con la cirugía. Estos efectos incluyen sangrado rectal, incontinencia (pérdida de orina), estrechez (estenosis) uretral, dificultad para orinar, diarrea y fatiga. Asegúrese de comentar con sus médicos lo que puede esperar razonablemente antes de decidir sobre un plan de terapia. En algunos casos se podría añadir terapia hormonal durante un corto período antes de la radiación, para dejar que la función urinaria se recupere, o durante el tratamiento con radiación, que también puede contribuir a los efectos secundarios que usted podría tener.

Como la anatomía tiene un aspecto diferente y a menudo el tumor no es visible mediante imágenes ni se siente en un examen físico, el radioncólogo tiene que establecer cuidadosamente un equilibrio entre administrar suficiente radiación para destruir las células de la próstata y no dañar el tejido sano. Una vez más, la destreza del médico puede marcar una diferencia importante en los resultados.

En algunos casos, particularmente si se consideró que el tumor era de grado alto y por lo tanto tenía un mayor riesgo de extenderse a las áreas circundantes, su médico podría decidir iniciar la radioterapia inmediatamente después de que usted se haya curado de su cirugía. Este enfoque, conocido como terapia adyuvante, comienza típicamente alrededor de seis semanas después de la cirugía y no está relacionado con la radioterapia de "rescate" que se administra si el PSA comienza a aumentar.


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