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CONOCIMIENTO DEL CÁNCER DE PRÓSTATA

Acerca de la Próstata

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Cuanto más sepa usted sobre el desarrollo y la función normales de la próstata, dónde está ubicada y con qué órganos se relaciona, mejor podrá entender cómo se desarrolla el cáncer de próstata y cómo éste impacta la vida de un hombre con el paso del tiempo, debido al crecimiento del cáncer o como resultado de los tratamientos.

Anatomía normal

La próstata normal es una pequeña glándula blanda que tiene aproximadamente el tamaño de una nuez. Está ubicada debajo de la vejiga y delante del recto. La uretra—el tubo estrecho que recorre longitudinalmente el pene y lleva tanto la orina como el semen al exterior del cuerpo—pasa directamente a través de la próstata. El recto, o extremo inferior del intestino grueso, se encuentra detrás de la próstata y la vejiga.

Justo encima de la próstata se encuentran las vesículas seminales, dos pequeñas glándulas que segregan aproximadamente el 60% de las sustancias que componen el semen. A lo largo de la próstata y unidas a los lados de la misma están los nervios que controlan la función eréctil.

Fisiología normal

La próstata no es esencial para la vida, pero es importante para la reproducción. Suministra sustancias que facilitan la fertilización, así como el tránsito y la supervivencia del esperma. De hecho, las enzimas como el PSA se utilizan para diluir el semen con el fin de ayudar a los espermatozoides a llegar al óvulo durante el acto sexual. (El esperma no se produce en la próstata, sino en los testículos.)

Otras sustancias producidas por las vesículas seminales y la próstata—tales como cinc, citrato y fructosa—proporcionan al esperma la energía para hacer este viaje. Las sustancias como los anticuerpos pueden proteger las vías urinarias y el esperma contra las bacterias y otros patógenos.

Típicamente, la próstata crece durante la adolescencia bajo el control de la hormona masculina testosterona y su subproducto DHT, o dihidrotestosterona.

Zonas de la próstata

La próstata se divide en varias zonas o regiones anatómicas. La mayor parte del cáncer de próstata se desarrolla desde la zona periférica cercana al recto. Por eso, un tacto rectal (examen digital rectal EDR) es una prueba de detección útil.

La hipertrofia prostática benigna (HPB), una afección no cancerosa de la próstata, se desarrolla típicamente desde la zona de transición que rodea a la uretra, o tubo urinario. Por este motivo, la HPB causa más dificultad para orinar de lo que típicamente lo hace el cáncer de próstata.

Cambios relacionados con el tratamiento

Como la próstata está cerca de varias estructuras vitales, el cáncer de próstata y sus estrategias de tratamiento pueden alterar el funcionamiento urinario, intestinal y sexual normal.

Función urinaria—En circunstancias normales, los esfínteres urinarios (bandas de músculo ubicadas en la base de la vejiga y en la base de la próstata) permanecen herméticamente cerrados, con lo cual impiden que la orina que se almacena en la vejiga escape al exterior. Durante la micción, los esfínteres se relajan y la orina fluye desde de la vejiga a través de la uretra y hasta el exterior del cuerpo.

Durante una prostatectomía—la extracción quirúrgica de la próstata—la vejiga se conecta a la uretra en el punto en que estaba antes la próstata. Si el esfínter ubicado en la base de la vejiga resulta dañado durante el proceso, o si se daña durante radioterapia, podrá ocurrir cierto grado de incontinencia o pérdida urinaria.

Función intestinal—Los desechos que son eliminados del cuerpo descienden lentamente por el intestino y, en circunstancias normales, las heces resultantes son excretadas a través del ano después de la relajación consciente del esfínter anal. Los daños al recto causados por la radiación, o en ocasiones más raras por la cirugía, pueden provocar problemas intestinales, incluyendo sangrado rectal, diarrea o urgencia.

Función sexual—Si los nervios erectores resultan dañados durante una prostatectomía, lo cual era habitual durante este tipo de cirugía hasta mediados de los años 1980, se pierde la capacidad para lograr una erección, aunque el deseo sexual no resulta afectado. La disfunción eréctil también se puede producir como consecuencia de los daños a estos nervios por causa de la radioterapia, aunque generalmente este proceso ocurre más lentamente con el paso del tiempo.

Se han desarrollado técnicas modernas de cirugía (preservación de los nervios), radiación (radioterapia de intensidad modulada, dispositivos de posicionamiento, tecnologías conformales 3-D) y colocación de semillas (braquiterapia) para intentar minimizar estos efectos secundarios, y este proceso sigue mejorando.

Fertilidad—Aproximadamente el 10% de los hombres con cáncer de próstata tiene lo que se conoce como invasión de las vesículas seminales. Esto significa que el cáncer o bien se ha diseminado hasta las vesículas seminales o bien se ha extendido alrededor de ellas. Si eso ocurre, las vesículas seminales generalmente se extraen durante la prostatectomía y son el objetivo de actuación durante la radioterapia. La pérdida de la próstata y las vesículas seminales deja infértiles a los hombres. Después de la extracción quirúrgica, la eyaculación es seca, pero aún se pueden tener orgasmos. 

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